¿Cómo convivir en manada?









¿Como convivir en manada?


Empezaré diciendo que prefiero decir “familia” a “manada” ya que son los perros los que han de integrarse a la vida con los humanos y no al revés.
Vivir con varios perros puede resultar complicado, a veces caótico y estresante pero será divertido y agradable cuando sepamos como “controlar esa situación”.
Para conseguir un entorno de convivencia adecuada entre varios perros y humanos debemos de tener en cuenta las características y necesidades de ambas especies.
Para mí, más que una cuestión de liderazgo sobre la manada, es la responsabilidad de establecer y enseñar a respetar unas normas de convivencia básicas para la vida en común. Estas normas estarán basadas en la convivencia entre personas y no en las reglas de convivencia de las manadas salvajes de perros o lobos, aunque por supuesto se deben tener en cuenta las necesidades específicas de los perros para adaptarse a la vida con los humanos.
La clave de esta convivencia será “mantener la calma”, conseguir un entorno tranquilo es nuestra prioridad. Y por supuesto lo haremos basándonos en las técnicas de la educación canina en positivo. Ningún “lider de la manada” ni “padre de familia” debería imponer sus normas utilizando la violencia verbal o física.
Debemos tener control y manejar el entorno evitando las situaciones de conflicto.
Cuando varios perros conviven bajo el mismo techo suelen establecerse “jerarquías” entre ellos, la posición dentro de esta “manada” va variando y se estableciendo de manera gradual. Se crean tensiones, competitividad y problemas derivados del acceso a los recursos pero normalmente se resuelven sin mayor dificultad. Los humanos debemos ser conscientes de ello y respetar sus juegos y sus “señales de calma” evitando aumentar los problemas.
Nosotros, como personas debemos ayudar a “la manada” a vivir de la manera más armónica. Para ello vamos a proponer una serie de ejercicios que nos ayuden a evitar esos “momentos de conflicto” y “enseñarles las normas de convivencia”.

Para comenzar nuestro entrenamiento tenemos que trabajar con cada perro de manera individual, por lo que enseñaremos al resto del grupo a permanecer en otra habitación mientras trabajamos con uno solo. Suele surgir aquí el primer problema ya que por lo general siempre están juntos. Con ayuda de un kong (o cualquier juguete interactivo que dispense comida, huesos, etc) enseñaremos a uno de los perros a permanecer en otra habitación, separado del resto. Abriremos la habitación, le daremos el juguete y le cerraremos la puerta por unos segundos. Iremos aumentando gradualmente el tiempo que permanece solo y aumentando el número de perros que permanecen apartados del resto. También podemos ayudarnos de jaulas o “varikennels” si les hemos habituado con anterioridad a permanecer tranquilos y relajados en ellas.

-El primer ejercicio que propongo es “dar de comer juntos” (debemos de tener en cuenta las características de cada grupo y no realizar este ejercicio sin supervisión de un especialista si tenemos antecedentes de agresividad por la comida en alguno de los perros). Pondremos una buena ración de comida en nuestra riñonera e iremos dando una bolita de pienso a cada perro que nos ofrezca un “sentado”. No hace falta que nosotros le indiquemos “sit o sienta”, esperaremos a que lo ofrezcan de manera voluntaria y lo reforzaremos con comida. El perro que permanece en la posición de sentado sigue recibiendo refuerzos de comida y los que se levantan pierden ese refuerzo. No daremos comida al perro que intente quitársela a otro, salte o muestre otro comportamiento que no sea el de sentado. Practicaremos este ejercicio a diario y aumentaremos el tiempo que deben permanecer sentados para obtener el refuerzo, este ejercicio nos ayudará a conseguir nuestro siguiente objetivo: quietos en grupo
-Enseñaremos de manera individual a cada perro a permanecer “quieto” durante cierto periodo de tiempo. Trabajaremos el quieto como hacemos habitualmente pero utilizaremos al nombre del perro para indicarle cuando termina el ejercicio (esto facilitará enormemente el trabajo de “quieto” en grupo). Cuando consiga un “quieto” más o menos sólido de 15 o 20 minutos pudiendo alejarme cierta distancia, podré añadir otro perro al grupo de trabajo (con el que previamente habré trabajado también el quieto de manera individual). Cuando entreno el “quieto” con dos o más perros el nombre de cada uno será el indicativo para ese animal de poder levantarse. Reforzaremos con comida a los que permanecen en la posición y nos ayudaremos con el bloqueo corporal para mostrar a los demás que deben permanecer en la posición. Aumentaremos progresivamente el tiempo de espera en “quieto” hasta conseguir unos 30 minutos en grupo. El “quieto” en grupo es un ejercicio de control de impulsos muy efectivo y nos ayudará a conseguir “momentos de calma” en nuestra vida diaria. Estableceremos un “quieto en grupo” diario como norma variando el tiempo y el lugar de la casa donde lo realizamos.

-Otro ejercicio de control de impulsos es el de “esperar en la puerta”, vamos a enseñar a nuestros perros a sentarse y esperar nuestra señal para salir por la puerta uno a uno, ya que este suele ser uno de los momentos de tensión y conflictividad en la convivencia de un grupo de perros. Para ello, como hicimos en el ejercicio anterior, enseñaremos el comportamiento de manera individual. Nos situaremos delante de la puerta, daremos la señal de “espera” y abriremos un poquito la puerta, reforzaremos nuestro perro por permanecer quieto en sentando y le liberaremos con su nombre como señal para poder salir por la puerta. Podemos utilizar el bloqueo con el cuerpo para evitar que se nos escape o cerrar la puerta en caso de necesidad, pero lo ideal es trabajar aumentando la dificultad de manera paulatina y progresiva, premiando a nuestro perro por permanecer quieto. Iremos añadiendo perros al ejercicio hasta conseguir que todos esperen en la puerta y salgan uno a uno al escuchar su nombre. Practicaremos este ejercicio a diario, en diferentes momentos del día por supuesto y por supuesto variaremos el orden en que salen a la calle.

-De la misma manera que el ejercicio anterior les enseñaremos a esperar su turno para salir del coche.

-Otra de las normas básicas de convivencia entre varios perros es la de respetar a los humanos mientras están comiendo por lo que NUNCA les reforzaremos el “pedir comida” ofreciéndoles de nuestro plato mientras estamos en la mesa. Si somos consistentes en esta norma evitaremos muchos conflictos (y comeremos mucho más tranquilos sin todos los perros vigilando nuestros movimientos pendientes de “la miga que se cae”).

-Muchos de los problemas surgen por la competividad para obtener los recursos (comida, caricias, juegos…que ofrecen los humanos) por lo que vamos a realizar una serie de ejercicios par establecer unas normas de control y obtención de esos recursos.
Les enseñaremos la orden “deja” es decir: no cojas eso que tienes delante hasta que yo te lo diga y “suelta”, dámelo cuando yo te lo pida. Debemos trabajarlo de manera individual con comida y juguetes.


Ponle la mano llena de comida delante del hocico. Déjale olisquear e intentar cogerlo PERO no premies hasta que deje de mirar en dirección al premio. Cuando deje de intentar cogerlo le dices: Muy bien, toma (y si quieres puedes utilizar el clicker , lo haces sonar en el momento exacto en que aparta el hocico). Di claramente “toma y su nombre” antes de dejarle coger la comida (procura no dejar que la coja del suelo). Repite este proceso hasta que el perro se muestre seguro en el ejercicio. Cada vez tardará menos en apartar su hocico de la comida y esperar que digas su nombre para darle permiso para cogerlo. Cuando realice el ejercicio de una manera fiable puedes empezar a añadir la palabra “deja” antes de presentarle la comida. Recuerda, no es una orden, de momento tiene que aprender a asociar esta palabra a la acción de dejar la comida. El perro deberá dejar el objeto y cogerlo sólo cuando se lo digas (toma y su nombre), si no lo hace así repite los pasos anteriores. Ve aumentando progresivamente el tiempo que ha de pasar sin intentar coger la comida (retrasa el momento de hacer sonar el clicker). Puedes practicar también con la comida en el suelo, procura ser más rápido que él, que nunca consiga quitártela, tápala si es necesario. Practica este ejercicio muy a menudo. Un buen momento para podría ser la hora de la comida. Verás que en sólo unos días obtienes resultados. Puedes practicar este mismo ejercicio con el plato de comida, para enseñarle a esperar a que tú le digas su nombre para indicarle cuando puede empezar a comer y no se abalance sobre el plato mientras le pones la comida. Ve añadiendo perros al ejercicio cuando vayan aprendiéndolo de manera individual, premia a los que “esperan su turno” con comida y varia el orden en el que les dejas comer. Utiliza este ejercicio para darles la comida y para establecer un orden en la sesiones de juego.

-Otro ejercicio de control de recursos es el de enseñarle a “dejar de pedir caricias y mimos”. En demasiadas ocasiones la atención mostrada por los humanos se convierte en un recurso más que crea problemas de rivalidad y competividad entre los miembros del grupo de perros por conseguirlo. Ayudaremos a evitar estos conflictos si enseñamos a nuestros perros a “dejar de pedir mimos” cuando nosotros se lo decimos y a “esperar su turno de mimos y caricias”. Estableceremos una señal verbal como “ya vale” o “es suficiente” acompañada de su nombre para indicarle que las caricias van a cesar, ayudaremos con el lenguaje corporal a nuestro perro a entender que su turno de mimos termina y cesaremos la interacción con él (cruzaremos brazos y piernas y evitaremos el contacto visual). El perro se alejará de nosotros…premiaremos con un “muy bien” y unos cuantos mimos ese acierto y repetiremos el ejercicio. Cuando cada perro conozca el ejercicio de manera individual podremos empezar a trabajar de dos en dos e ir añadiendo perros al ejercicio. Les enseñaremos a esperar su turno de la misma manera, reforzando con comida su posición. Enseñaremos a practicar este ejercicio a las visitas para que la norma se generalice con todos los humanos.

-La llegada de visitas a casa suele ser otro de los momentos de conflicto entre el grupo de perros. El nivel de excitación de los perros se eleva demasiado y puede generar algún problema entre ellos. Enseñaremos a nuestros perros (primero de manera individual, luego en grupo) a sentarse al oír el timbre o en el momento de abrir la puerta y les ayudaremos a permanecer quietos en esa posición hasta que la visita entre y les salude dándoles un trozo de comida o una caricia para reforzar su posición de espera.

-Otro ejercicio de gran utilidad en la convivencia con varios perros es enseñarles a “ir a su sitio”. Les mostraremos de manera individual a reconocer su “sitio, su cama”, enseñándoles a permanecer allí hasta que se lo pidamos.



Fuente: Virginia Gallego educadora canina profesional y directora de positive dog training texto original en http://www.pdtspain.com/